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Creado: Jueves, 27 Abril 2017 09:46

Bebés de reclusas del Buen Pastor en condiciones no óptimas

Personería pide medidas inmediatas

  • Menores conviven con condenadas por delitos sexuales
  • No se cuenta con elementos para la atención de madres gestantes.
  • Sólo dos médicos para atender a más de 1.700 reclusas.
  • No se cuenta con defensor de familia que vele por los derechos de la niñez.
  • Sólo en jardín infantil de ICBF tienen atención integral, pero es por unas horas.

La Personería de Bogotá encontró que 23 menores de tres años, hijos de las reclusas que cumplen condenas en el establecimiento carcelario el Buen Pastor, no tienen las condiciones óptimas para su formación y desarrollo integral.

El Ministerio Público distrital halló una grave situación de hacinamiento, consumo de sustancias psicoactivas, convivencia con personas condenadas por delitos sexuales, falta de atención médica y psicológica para los menores y deficiente nutrición.

A pesar de que el establecimiento carcelario cuenta con un jardín infantil, administrado por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), en el que los niños tienen una atención integral de 7 de la mañana a 4 de la tarde, de lunes a viernes, las condiciones en el penal por fuera de esas horas son deficientes.

Hacinamiento

En el centro carcelario con cupo para 1.275 reclusas, hay 1.738, lo que representa un hacinamiento del 36.3%, situación que afecta considerablemente a los niños que viven con sus madres en los pabellones, estando expuestos a virus, enfermedades y toda clase de excesos, vulnerando sus derechos.

Además, a pesar de que la mayoría de niños viven en el pabellón número cuatro, en celdas independientes, también existen algunos menores que conviven en el pabellón uno y seis, donde hay reclusas que están condenadas por delitos sexuales, precisamente por atentar contra menores de edad, lo que conlleva un riesgo inminente.

Servicios médicos

La Personería encontró que el centro penitenciario sólo cuenta con dos médicos generales y dos psicólogos para atender a más de 1.700 reclusas y 23 menores que viven con sus madres, profesionales insuficientes para atender la salud mental de los niños, afectados por el encierro al que se ven sometidos por vivir en los pabellones de la cárcel. No existe control de especialistas que le ayude a los niños a comprender la realidad a la cual se ven abocados.

Tampoco se cuenta con médico pediatra que haga seguimiento al progreso físico y psicomotor de los menores y, menos aún, se tiene un registro médico de la escasa atención que se brinda.

En caso de una urgencia a una madre gestante, el penal no cuenta con un ginecólogo, ni con los instrumentos médicos pertinentes para atenderla. Además, entres los pocos instrumentos que hay, como el ecógrafo, se encuentran dañados, siendo imposible establecer si el feto viene en óptimas condiciones o si se está desarrollando correctamente.

Indefensos

En la visita se estableció como las garantías para el desarrollo psicológico y recreación de los niños se ven truncadas, debido a que partir de las cuatro de la tarde, los menores son sometidos a un encierro en un sólo patio en el que comparten su vida con otros niños y sus madres, lo cual no representa un ambiente familiar ni infraestructura física apta para la recreación del menor.

De igual manera, llama la atención que las raciones de comida para los menores es insuficiente en los fines de semana, considerando el poco gramaje de la misma, perjudicando el normal desarrollo y crecimiento de los niños.

Tampoco se cuenta con un Defensor de Familia en el penal, que vele por los derechos de la niñez. Si se presenta algún tipo de vulneración la Dirección se comunica con el ICBF para los trámites de rigor, pero la función preventiva en defensa de los derechos humanos de los niños es inexistente.

Consumo de drogas

También se evidenció el alto consumo de sustancias psicoactivas y alucinógenos por parte de las internas, pese a que la Dirección del Centro ha implementado medidas para controlar la entrada y venta de alucinógenos dentro de la cárcel.

Se conoció, además, que madres gestantes y lactantes siguen consumiendo sustancias prohibidas, lo que genera un retraso en el desarrollo físico y sicológico de sus hijos y una grave vulneración a los derechos de los niños.

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Modificado por última vez en Miércoles, 17 Mayo 2017 08:24

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